Solidaridad: diferencia y realidad

Hace unos días estábamos conversando con Laura Londoño, actriz y bailarina colombiana, acerca de la empatía y la solidaridad, a partir de lo que ella experimenta a la hora de entrar a escena. Manifestaba Laura, que no entendía la diferencia entre empatía y solidaridad pues siempre pensó y sintió que eran la misma cosa: ponerse en el zapato del otro y sentir con los filtros del otro; acompañar su momento. Sin tener que acudir al diccionario, nos pusimos a la tarea de encontrar la diferencia:

¡Bingo! lo logramos! La diferencia radica en lo que haces por y para el otro. Es decir, en la acción. Somos empáticos cuando entendemos y vemos el mundo a partir de los filtros con los que el otro ve su propia realidad pero si no actuamos en función de ayudar a mejorar esa realidad, solo logramos que el otro se sienta escuchado, entendido y acompañado. Por ejemplo:

-          Me da miedo volar.
-          Te entiendo –colocando una mano sobre el hombro de su contraparte- volar da miedo (con tono empático acompañando su tensión).
-          ¡Gracias! Pensé que serías otro de aquellos que inmediatamente digo que me da miedo volar y me juzgan, se ríen y me explican con voz burlona. “Pero si los aviones son el medio de transporte más seguro que hay sobre la tierra, ¿cómo te va a dar miedo volar? Es más fácil morirse recogiendo el jabón del suelo de la ducha que en un avión.

Si adicionalmente, realizamos una acción que refuerce esa empatía, inmediatamente nos convertimos en solidarios con esa causa ajena; nos unimos a su realidad desde la vivencia, desde el hacer que algo pase para que su causa cambie a un estado mejor.

¿Cómo sería el efecto solidario siguiendo con el ejemplo anterior? Sería algo por este estilo (siendo una de muchas opciones de respuesta):

-          Me da miedo volar.
-          Te entiendo –colocando una mano sobre el hombro de su contraparte- volar da miedo (con tono empático acompañando su tensión). –Si sientes mucho miedo, puedes tomarme la mano, tal vez eso te de mas tranquilidad. Pero no te afanes, ya hablé con el piloto y me explicó que el clima está perfecto para volar hoy y que no existe posibilidad alguna de que algo negativo pase.
-          Muchas gracias, ¡que bueno que estés acá!

No nos basta solo con ser empáticos, con vivir la realidad de otros como si fuera la nuestra para que podamos contribuir con un estado emocional mejor. La acción es la que abre puertas a la posibilidad de ese cambio –solo si se quiere obtener o lograr un cambio.

Ser solidario es entonces, el hecho de actuar en función de la realidad del otro para que esta cambie y lo deje mejor que como usted lo encontró. Tenga en cuenta que en ocasiones se encontrará con que manteniendo silencio y sin moverse, también podrá ser apropiado; todo depende del contexto y la oportunidad. Hay quienes quieren solo que las escuchen y hay otros que, además, quieren que usted haga algo por ellas.

Los actores necesitan de la solidaridad colectiva para que la escena que están representando salga de la mejor manera posible. Si los actores en el escenario no son solidarios, es imposible que logren la cohesión necesaria para que la historia se cuente de manera contundente y lo único que le debe preocupar al actor es que esa historia quede muy bien contada.

¿Cómo cambiaría su vida si desde hoy, diariamente, decide ejercer alguna acción solidaria por alguien?