Saber escuchar implica saber cómo emocionarse

 

 

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Es importante obtener la máxima cantidad de información posible antes de decidir cómo emocionarnos con respecto a una situación y actuar en consecuencia así la acción a realizar sea una no acción. A ese proceso de obtener información se le llama ESCUCHAR. Es un acto neurológico y biológico que implica la recepción de información del entorno, procesarla y emitir una respuesta. Es por ello que la mayoría de las personas cree que escucha bien.

 

Y dentro de la lógica fisiológica cerebral es un hecho cierto: las personas reciben la información, la procesan y reaccionan. Todo el mundo lo hace. El nivel de asertividad en la escucha tiene que ver entonces con la forma como nos emocionamos mientras recibimos y procesamos la información. Unas personas escucharán mejor que otras si logran gestionar sus emociones, callar su voz interior y manejar la ansiedad que produce la ausencia de información o el silencio.

 

John Grinder, padre de la Programación Neurolingüística, considera que ESCUCHAR y CALIBRAR son la madre de todas las habilidades. Si no sabemos escuchar, todo lo demás que se desprenda de esa acción, tendrá un resultado diferente a lo esperado. No saber escuchar implica entonces, dejarse dominar por las emociones y las presuposiciones lo que coadyuva a que la información se distorsione y se acomode de inmediato a lo que los filtros con los que estamos escuchando, logren dejar pasar durante el ingreso de la información a nuestra mente.

 

¿Qué tener en cuenta durante la escucha?

 

Inmediatez:

Hoy, dado la facilidad de comunicación que nos permite la tecnología, quisiéramos que todo estímulo que proponemos tuviera respuesta inmediata. Y si esta no llega a la velocidad deseada, sentimos y/o pensamos que no nos están escuchando. Queremos respuestas rápidas para sentir que nos ponen atención y es ahí cuando acudimos a nuestro automático para dar respuestas alas mismas preguntas: “¿cómo estás? ¿cómo te va? A lo que respondemos: bien. Y además, damos las gracias por habernos preguntado”.

 

Cada persona se toma su tiempo y espacio para procesar la información que recibe y dar una respuesta. Administrar ese tiempo y espacio, desde quien espera esa respuesta, nos convertirá de inmediato en mejores escuchas. En otras palabras, la inmediatez en la respuesta es inversamente proporcional a la calidad de la escucha y es el gran disparador de las presuposiciones pues al no darle tiempo al tiempo para recibir la respuesta, el cerebro tiende a buscar respuestas con base en el historial de situaciones almacenadas bien sea por experiencias propias o por experiencias que le contaron o vio en otros y es cuando se toman decisiones a partir de las presuposiciones.

 

Empatía:

Siempre se escuchará mejor desde una postura empática. La razón: igualar la manera de sentir una situación, nos permitirá escuchar con los filtros de nuestra contraparte y por lo tanto entenderemos más adecuadamente su realidad. Ser empáticos no significa creer que ya entendemos. Significa vivir con la misma intensidad la situación que el otro nos comparte. Ahora, vivirla con esa intensidad tampoco implica sufrir de la misma manera como la está sufriendo el otro. Solo implica entender que para esa persona es importante esa realidad y la respetamos, así esa realidad nos parezca ridícula.

 

Ahora, también se puede escuchar desde una posición no empática. La diferencia está en que en esta postura, son nuestros filtros y no los de la contraparte los que están en función de la escucha. Escuchar de esta manera es una forma de decirle al otro: te estoy escuchando pero en realidad me importa tres tiras lo que me estás diciendo. Y eso traerá los resultados respectivos.

 

Presuponer y preguntar:

Suponer previamente es el significado de presuposición en el diccionario de la Real Academia Española (rae) y solo nos vamos a quedar con ese significado, por obvio que parezca.

 

Nuestro cerebro presupone todo y es la manera que el tiene para completar la información que hace falta o que está “llagando” distorsionada (y aquí la distorsión hace referencia al significado que tiene las palabras para cada individuo en el mundo a partir de los filtros que se apliquen).  Estos, lo que para una persona significa una cosa, para otra puede ser algo totalmente distinto. Entonces, escuchar solo presuponiendo sin hacer preguntas que permitan darle forma a la información de tal manera que sean los mismos significados para las partes, es una de las maneras más nefastas de escuchar, dejando en aprietos la validez de una famosísima frase popular: a buen entendedor, pocas palabras bastan.

 

Dado el afán por la inmediatez (valga la redundancia) y la velocidad con la que el mundo se mueve, presuponer se vuelve la acción más presente durante los procesos de escucha. Claro, es más fácil presuponer que preguntar porque se pierde menos tiempo (en principio) dado que nos ahorramos el tiempo de preguntar y su respectiva respuesta. Sin embargo, los costos de oportunidad por no preguntar para aclarar, llegan a ser siempre más altos que los costos del tiempo que nos gastamos haciendo la pregunta y esperando y recibiendo la respuesta.

 

Nuestro cerebro no identifica diferencia entre un hecho real vivido y uno imaginado, luego la reacción emocional frente a una presuposición tendrá todo el poder de una que surja por la experiencia propia. De esta manera, actuar con base en lo que nos imaginamos está pasando sin antes asegurarnos de lo que realmente está pasando, nos puede llevar a errores graves en la comunicación y en la forma de responder ante los estímulos. Nunca es lo mismo reaccionar instintiva e inmediatamente ante un: “vimos a tu mujer con otro hombre” presuponiendo que “otro hombre” es el amante, que reaccionar asertivamente habiendo preguntado: ¿qué otro hombre específicamente?, por ejemplo.

 

Antes de decidir cómo emocionarse ante una situación, haga todas las preguntas que pueda hacer para asegurarse de que tiene la mayoría de información que necesita. Evite las presuposiciones (así estas sean obvias) y asegúrese de actuar con base en la información mas cercana a la realidad posible. Y por el tiempo no se preocupe: ese siempre está disponible.

 

Puede ver aquí un resumen en este video: 

 

 

Ricardo Gómez