¿Qué hacen los músicos de jazz para innovar?

Hace aproximadamente un año y medio, me llamaron de una empresa de logística para pedirme una propuesta porque querían hacer algo distinto para la celebración del “Día de la innovación”. El evento se llevaría a cabo a las dos semanas siguientes a la llamada recibida.

Inmediatamente me puse en la tarea de hacer una propuesta acorde a la magnitud del evento y presenté el Juego Improlingüístico®, la metodología de aprendizaje que usamos en ENVIVO y que se basa en el juego como plataforma de desarrollo de habilidades y en las técnicas que la Improvisación teatral y musical proveen para mejorar los procesos de relacionamiento, creatividad e innovación. Pensé que sería bastante adecuado lo que ofertaba.

Pasaron las dos semanas y nunca me llamaron. Extrañado por el silencio y ya habiendo pasado el evento, decidí llamar para saber qué pasó con la propuesta (suele pasar con frecuencia que cuando un cliente decide no optar por una propuesta, olvida devolver la llamada para dar aviso o al menos para dar las gracias). Logré hablar con la persona que me hizo la solicitud y le hice la pregunta pertinente:

–¿Qué pasó con la propuesta que les presentamos?

– Ricardo, gracias de antemano por la pronta respuesta a nuestro requerimiento. Efectivamente la recibimos pero no la escogimos porque nos pareció que era demasiado innovadora para nuestro momento y que aun no estábamos preparados para esa metodología.

En ese momento entendí que muchas empresas en Latinoamérica aun no asimilan bien el concepto de innovación dado que les da temor el cambio. Prefieren seguir haciendo lo mismo de siempre, antes de asumir el riesgo de innovar; de atreverse. Además, creen que innovar es hacer las cosas radicalmente diferentes o totalmente nuevas y no es tan cierto eso. Sin embargo, quieren mostrarle al mundo que están innovando por una supuesta necesidad pero lo hacen mas por moda. En el caso de este posible cliente, el hecho de celebrar un día al año, el día de la innovación.

Innovar no es solo generar una idea grande o un nuevo producto que sea aceptado por el mercado, sino que se puede innovar dentro de los propios procesos y desde el rol individual de cada persona, agregando algo –así sea mínimo– que sea totalmente diferente a lo que ya existía previamente. Desde lo básico y lo obvio hasta lo más absurdo.

Pero para eso se necesita la actitud innovadora. Mientras esa actitud no exista, puede venir Dios a contarnos como fue que creó el cielo y la Tierra y no vamos a aprender nada pues no estamos abiertos a ello. La innovación es una actitud y no solo un proceso.

Por eso quiero compartir qué es lo que hacen los músicos de Jazz para innovar, teniendo en cuenta que para hacer jazz se necesita la vocación para ello: riesgo, creatividad, escucha altamente efectiva y disciplina:

Aceptan todas las propuestas. Construyen a partir del error

Cualquier idea es válida y permiten el flujo aunque crean que el colega no está proponiendo algo importante. (musicalmente hablando).

Todos los músicos escuchan y reaccionan.

Buscan una solución en común.

Conocen las habilidades de los demás miembros.

Desconocen a donde van a llegar pero saben donde comienzan.

Siempre acuden primero a lo mas obvio cuando se reúnen a improvisar.

 

Así que para la próxima vez que requiera de alguien que le ayude a desarrollar procesos o productos innovadores, puede acudir a un músico de jazz. Tal vez salga más efectivo –y hasta más barato– que el mismo consultor al que ha estado acudiendo.

Ricardo Gómez Garzón