¿Cómo puede ser un mejor conversador?

No hay conversación más aburrida que aquella en la que todo el mundo está de acuerdo”. – Michel de Montaigne.

 

Conversamos todo el tiempo: en la casa, en el trabajo, en la calle, cuando hacemos fila en el banco… Pero ¿Qué tan bien lo hacemos? ¿Será que sacamos el máximo provecho de nuestras conversaciones?

Una buena conversación es aquella en la que todas las partes salen beneficiadas, pues obtienen información para mejorar lo que venían haciendo. Sin embargo, esto no sucede siempre: Investigadores de las universidades de Liverpool y College London concluyeron que pasamos un 60 por ciento del tiempo hablando de nosotros mismos y a cifra llega al 80 por ciento en redes sociales.

Lograr buenos resultados en equipo siempre es resultado de una buena conversación, ya sea rigurosa como en una orquesta sinfónica (donde el director se comunica con los músicos para potenciar el sonido de cada instrumento), o espontánea como en un concierto de jazz (Jam Session), en el que cada integrante improvisa con base en la creación de su compañero.

 

Tome nota de estos consejos si busca lograr mejores conversaciones:

 

No se quede callado, ¡Pregunte!

Por lo general no nos gusta que nos pregunten cosas. Nos sentimos cuestionados, como si debiéramos algo o nos hubiéramos equivocado. Pero las buenas preguntas nos ayudan a encontrar nuevas opciones y aprender de nuestros errores).

Un estudio realizado por la Universidad de Harvard concluyó que cuando hacemos preguntas a la hora de conversar, el otro nos percibe como más amables y comprensivos. Preguntar aumenta nuestras posibilidades de conseguir un trabajo (en el caso de las entrevistas laborales) o una segunda salida (cuando hablamos de citas románticas).

Al hacer preguntas, demostramos no solo que estamos escuchando, sino que estamos interesados en el otro y queremos aportarle.   

 

Por amor a Dios, escuche y deje de imponerse

“Tenemos 2 orejas y solo una boca. Por eso deberíamos escuchar más y hablar menos”, dijo el pensador griego Zenón de Citio. Para una mejor conversación, tómese el tiempo de escuchar al otro, sin juzgar o pensar en su respuesta.

No interrumpa: las conversaciones no son una competencia de quién es el más teso, se tratan de construir una historia en equipo.  

Eso sí: no se limite a estar en silencio mientras su interlocutor habla, pues escuchar activamente va mucho más allá. Tenga en cuenta sus muletillas, o si le brillan los ojos cuando habla de algún tema. Eso le ayudará hacer clic con esa persona.

 

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“El silencio también es conversación”. – Ramana Maharshi

 

‘Vamo a calmarno’

A menudo escuchamos la frase “no te lo tomes tan personal”, pero es más fácil decirlo que hacerlo. Somos humanos que nos emocionamos, así que no es sencillo quedarse como si nada si oímos cosas como “eres un inútil” o “no sirves para nada”.

Ante una respuesta así, intente responder antes que reaccionar. ¿Será que la embarré? ¿Y a este qué le pasó? ¿Qué será lo que tiene? Hacerse estas preguntas le permitirá tener más insumos para dar una respuesta más aterrizada y tranquila, en lugar de ponerse a la defensiva.  

 

No todo es “pa’ ya”

Estamos en un mundo que nos exige tener todo a la mayor brevedad posible. La paciencia es un bien escaso que debemos atesorar. Tenga en cuenta que la gente no “nace aprendida” y lo que es obvio para usted, puede que no lo sea para el otro. Dele el tiempo para que se adapte a lo que usted necesita y a lo que él o ella pueda aportar a su equipo.

No espere siempre una respuesta inmediata. Dele tiempo a la persona de pensar en lo que quiere decir. Si busca más razones para ser paciente, recuerde que las personas pacientes tienden a ser más colaboradoras, empáticas, equitativas, y compasivas, según el libro Patience as a virtue: Religious and psychological perspectives.

Vea la entrevista con LIzbeth Plaza, Partner Account Manager de Cisco AQUI