La magia de vivir apasionadamente

“Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez

que sólo le falta abrir la boca para caer en ella”.

Lucio Anneo Séneca

Los seres humanos desarrollamos nuestra cotidianidad en medio de cuatro diferentes zonas o estados emocionales, que determinan nuestro correcto proceder y la consecución de nuestros más altos objetivos. Éstas tienen que ver con las emociones débiles, fuertes, negativas y positivas.

La primera zona de la que quiero hablar es la zona de (renuncia), esa que habitamos cuando nos sentimos frustrados por no lograr lo que quisimos y en la cual tendemos a resignarnos  con lo que “nos tocó”  y renunciamos a obtener lo que queremos por tener una muy buena excusa. Vivimos comparándonos con otros en función de querer más y siempre estaremos camuflando el dolor en emociones débiles y negativas.

Por otro lado está la zona de Confort, y que se entiende con un estado en el cual, aunque los resultados que se obtienen no son los mejores, se está contento con ellos, sin buscar mejorarlos por el hecho de no salir de la zona conocida. Siempre será más fácil hacer algo sobre lo conocido que sobre total incertidumbre. Esta zona inspira frases como: “¿Si ya tengo lo que tengo, a pesar de no estar satisfecho, para que más?”, “Para que llego temprano si igual todo el mundo llega tarde?”, “Estoy muy ocupado”, “No tengo tiempo”, “Si, pero…”, “Dios proveerá…”. En esta zona siempre habrá un “culpable” (¡diferente a usted, por supuesto!)

Una de las zonas más peligrosas y menos apetecidas es la de la Agresión (defensa), en la cual se disparan emociones fuertes y negativas, como la ira y el miedo. Jamás tome decisiones si se encuentra inmerso en alguna de estas dos, sobretodo en la ira. Manténgase siempre lejos de esta zona que lo empujará a querer tener la razón al costo que sea; mi sugerencia es que administre bien esa sensación y aguarde a estar de nuevo en un estado de total tranquilidad para actuar y obtener lo que desea.  No se trata de reprimir esa emoción. Es sano exteriorizarla solo que NUNCA al frente de nadie.

Para regocijo de todos, existe una zona en la cual las emociones fuertes y positivas se encuentran; es aquella que es llamada la zona de felicidad, estado en el que usted vive con entusiasmo, excitación y compromiso, quiere y busca que todo salga bien, da el 100% de usted mismo todo el tiempo, le gusta lo que hace, es una zona en la cual todo el mundo lo admira y usted admira a todo el mundo, en la cual se abandona el cansancio frustrante por el agotamiento satisfactorio del deber cumplido y del saber que se dio el todo por el todo.

El gran periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano dijo alguna vez en una entrevista: “Buda decía que la pasión es la fuente del dolor, y que para suprimir el dolor hay que suprimir la pasión, pero a mí no me interesa ser una piedra perdida en el espacio. Yo creo que de eso se trata, del orgullo de la pasión: que venga la pasión con toda su carga, es el precio de estar vivo. Vivir a veces puede doler y bueno, al que no le guste que se mate, pero digo vivir para vivir de verdad implica vivir apasionadamente”.

Mark Albion, prestigiado catedrático de la Universidad de Harvard realizó un estudio entrevistando a 1,500 profesionales que terminaron el Máster in Business Administration. De los 1,500 entrevistados, solo el 17% (255 profesionales) expresaron que habían decidido seleccionar y realizar el trabajo que más placer les brindaba y para lo cual eran realmente talentosos, sin hacer hincapié en el salario. Veinte años después, de esos 1,500 profesionales sólo 101 se habían hecho millonarios, de los cuales solo 1 había elegido su trabajo en función del salario que le pagaban.

No sólo es importante desempeñar un papel excelente como emprendedor y estar atento a las necesidades del mercado, sino que es vital tener como prioridad su propia felicidad.

Una persona feliz tiene completamente alineados sus talentos naturales con el tipo de trabajo que desempeña, no se dedica a otra cosa que divertirse compartiendo su talento, sabe manejar su energía y poder innato natural, atrae la atención, cariño, confianza de las personas y tiene mayor poder de hacer relaciones comerciales exitosas, tiene clara su misión en la vida, sus objetivos y sus formas de actuar para alcanzar el éxito, está consciente de sus obstáculos y sabe cómo usarlos a su favor, contribuye exitosamente al bienestar de su familia, amigos y clientes a través de su propia felicidad y alcanza el reconocimiento personal y profesional.

Lo invito entonces a que sea esta la zona donde usted permanezca siempre. Busque aquello que más le apasionay deje atrás emociones tan perjudiciales como la ira y la envidia; verá cómo sus metas se hacen más tangibles y su realización como persona, todo un hecho.

Ricardo Gómez.