EME (EFICIENCIA, MIEDO Y ENERGÍA)

Soñamos con un mundo donde todo a nuestro alrededor sea eficiente.

Un mundo donde la civilización marche armoniosa y fluidamente hacia un brillante y promisorio porvenir para todos. Un mundo donde la raza humana-como especie “dominante” del planeta-, gracias al progreso, sabiduría, evolucionando e impactando positivamente su entorno, logre finalmente, alcanzar su plenitud.

Nada más distante de la realidad.

Somos unos depredadores despiadados, y las noticias no son alentadoras. Cifras, estudios, estadísticas, informes, marchas, convenios, tratados, mártires, etc. Nos llaman y claman por auxilio, por un cambio real de actitud. Estamos desangrando los recursos del planeta y, desafortunadamente, estas no son noticias ni nuevas ni buenas.

La necesidad imperiosa de ser eficiente a nivel global involucra, desde muchas perspectivas, la permanencia misma del hombre sobre la faz de la tierra.

De la misma manera ocurre con las empresas, grupos y equipos de trabajo en todo lugar y contexto.

¿Seremos capaces de sobrevivir al futuro?

Resulta más desesperanzador aun, cuando todo el tiempo somos bombardeados con información catastrófica tal como que, si seguimos a este paso se necesitarán 3 ½ tierras para satisfacer las necesidades de la humanidad.

Todo a fin de cuentas se trata de recursos, de ENERGÍA.

Y la EFICIENCIA está directamente asociada con el manejo consciente y asertivo de los recursos.

Pues bien, si resulta así a nivel global, ¿qué ocurre con la manera en la que nosotros hacemos lo qué hacemos, para qué lo hacemos y cuánta energía gastamos en esto que hacemos?

En esto es necesario también incluyo la energía emocional involucrada en el proceso y el desgaste de lidiar con situaciones desfavorables en el entorno laboral, familiar y muchas veces íntimo.

Tomemos como ejemplo a un músico o a un actor, un gimnasta.

En el momento en el que tienen que ejecutar su acto, o desempeñarse en su respectivo ámbito, los ejecutantes, si podemos llamarlos así, entran en un estado de alto desempeño, donde su cuerpo físico y emocional irradia energía a un nivel extra cotidiano. Este individuo ha entrenado por años para que en ese breve encuentro con el público, todo su talento depurado, explote en el escenario y nos sacuda con todo su virtuosismo hecho alma.

Todas sus horas de entrenamiento lo han facultado y empoderado para sentir consciente e inconscientemente en qué momento, hacia dónde dirigir y en qué cantidad o intensidad utilizar su energía.

LA CONSCIENCIA DE ESTAR EN EL PRESENTE NOS HACE SIEMPRE MÁS PODEROSOS.

Nuestros sentidos se agudizan, se focaliza la atención, se centra el cuerpo, se calibra mejor el entorno y todo lo que en éste se encuentra, en otras palabras, se aprende a permanecer atento al presente.

Una gran parte del entrenamiento de estos profesionales, yace en encontrar mecanismos que le permitan potenciar su flujo energético para que cuando aparezca el bloqueo, no se salga de estado ni la capacidad de reacción se vea afectada.

El miedo, los prejuicios y nuestros apegos, nos roban diariamente mucha energía.

Miedo al tráfico, a la inseguridad, al fracaso, a mi jefe…a mí mismo. Vivo asustado y lo que es peor, no recuerdo, ni siquiera, de qué estoy asustado, y eso es peor, estar asustado de nada.

Sin embargo, no todo son malas noticias, ya que es importante recordar también que el miedo es un estímulo y uno muy poderoso. Ya que nos hacen reaccionar, la clave está en ¿cómo reaccionamos ante tan poderosos agente?

El sistema límbico nos daría 3 opciones, huir, bloquearme o atacar.

Si entendemos el atacar como, enfrentar el riesgo y darle manejo, entonces debemos siempre atacar, mantener el estado, nunca huir ni bloquearme.

Le debemos un gran agradecimiento al miedo, sin el ya nos hubiéramos quemado, ahogado, caído, congelado. El miedo también nos da cautela, atención, alerta, adrenalina, nos pone a prueba, mide nuestro talante, nos moviliza a encontrar opciones, a superar barreras internas y del contexto, RECORDEMOS que tenemos los recursos innatos para responder, es una oportunidad para fortalecer nuestro instinto defensivo.

Por esto mismo, arriésguese, apueste alto, ajuste, corrija, acepte, perdone, sepa perdonar, salude, despídase, pida el favor, ceda el paso , el puesto, salte, goce, respire, sude, eche un piropo (recuerde siempre el respeto), despréndase, aprenda, desaprenda, olvide, escuche, acepte, adapte, avance, consienta, riegue una mata, ame, ame más, llore, llore más, escuche, escúchese.

La vida no es un ensayo, es una función siempre es un estreno porque siempre hay público…así sea usted mismo.

La euforia de vivir está más allá del miedo, arriésguese a vivir el vértigo.

Así que a vivir En Vivo.