EL TALENTO Y NUESTRA MISIÓN EN LA VIDA

Escapar de la monotonía. Un deseo que se torna casi una obsesión cuando no queda salida, cuando se cree que todo está prácticamente perdido y la propia existencia corre el riesgo de entrar en el oscuro círculo vicioso que traen consigo las creencias impuestas y la falta de determinación en algunas personas.

¿Quién no ha estado inmerso alguna vez en un círculo vicioso que pueda llevarle a un aburrido final? Sólo la conciencia de vernos sumidos en un pozo oscuro puede hacernos reaccionar y buscar la mejor solución para salir de él. Dar rienda suelta a nuestra imaginación, creer no sólo en nuestras posibilidades sino también en las de los demás y destapar sin miedo nuestros puntos fuertes son las mejores herramientas que tenemos todos, léase bien, todos los seres humanos para salir victoriosos. En otras palabras, aquello llamado Talento.

¿Qué es el talento?

Para mí el talento siempre ha sido aquel conjunto de habilidades que una persona puede tener sin tener conocimiento alguno y que se facilita de manera innata o adquirida.

De acuerdo con esta última, he conocido mucha gente que es capaz de desarrollar talentos de acuerdo a la forma como modela virtudes o comportamientos.

Todos nacemos con ciertos talentos que piden a gritos que se desarrollen. Si no se les da la estimulación adecuada, estos pueden quedarse en una materia prima sin potenciar. No importa el nivel socioeconómico o las diferencias culturales, de género o de raza. Los niños son especiales, se destacan del resto. Son niños y alumnos. Tienen una condición para acrecentar talento que no distingue clase social, cultura, género o raza.

Es importante fomentar talentos en las personas desde la infancia, desde el colegio y desde la casa, ya que, muchas veces, son estas mismas instituciones quienes se encargan de alienar u opacar nuestros talentos innatos, los cuales son proveídos por el inconsciente.

¿Está nuestra formación enfocada en desarrollar talento?

Nuestra educación siempre estuvo orientada a aprender conscientemente, pensando que el consciente era más importante que el inconsciente. Siempre nos dicen que es muy importante ser conscientes de todo, restándole aún mucha importancia al manejo de la mente inconsciente.

En mi etapa escolar me di cuenta de que tenía muchos compañeros con talentos especiales para las matemáticas, la biología, la química, la física y hasta para los deportes. Sin embargo, en medio de esa ignorancia de la época, dichas habilidades no eran explotadas y desarrolladas al máximo porque en las familias de mis compañeros no se contemplaba siquiera la posibilidad de ello “porque el niño tenía que ser (abogado, médico, ingeniero…) como su papá” o porque “en esa casa se le pagaba una carrera que sirviera”.

Siempre me he preguntado cuál es el proceso que debe seguir una persona para descubrir su talento, y en mis momentos de indagación, he descubierto que se debe explorar mucho para encontrar aquella cosa que realmente nos apasiona.

¿Ser talentoso solo es para los genios?

En un libro llamado ‘Musicofilia’, del reconocido neurólogo Oliver Sacks, tuve la oportunidad de encontrar historias de personas que jamás en la vida hubieran pensado en la música como una opción. Una de ellas era Tom, quien, siendo ya un adulto, se volvió un compulsivo practicante de piano y hasta concertista, sólo porque alguna vez escuchó el piano de una manera diferente a como lo escuchaba y se apasionó infinitamente.

En el libro, Sacks también señala que la propensión humana hacia la música surge en la infancia y, yendo más atrás, en los comienzos mismos de la humanidad y las culturas. Si bien su origen no está claro, ni tampoco su utilidad biológica, está tan arraigada en nuestra naturaleza que podríamos considerarla prácticamente innata.

Resulta difícil destacar sólo algunas de las historias que componen ‘Musicofilia’, pues casi todas nos revelan datos interesantes sobre la relación entre la música, el cerebro y el talento que hay en cada uno de nosotros. Lo más llamativo de lo que nos cuenta el doctor Sacks es la sorpresa del lector ante la “diferencia”. Tenemos tan asumidos los procesos biológicos, neurológicos, nerviosos, y de aprendizaje, considerados “normales”, que nos resulta tremendamente chocante descubrir uno que funcione bajo otras premisas o sin ir tan lejos. La mayoría de las veces no somos conscientes de lo más obvio.

Esto nos lleva a comprender que el talento está totalmente arraigado al inconsciente y es una manifestación de la reunión de todas aquellas cosas que producen en la persona una sensación de total placer. Los seres humanos que manifiestan un talento desbordante por x o y habilidad, pueden ser tildados como genios. Según esto, me atrevo a plantear una nueva definición de genio, siendo aquel que demuestra, a través del placer, que las cosas difíciles pueden llegar a ser muy fáciles.

Cuando se es niño y la mente aún no está viciada por malos hábitos que evitan que un talento aflore como debe ser, es mucho más factible enfocar la mente y la energía en cosas que generen un absoluto placer. Por lo general, la definición de talento está enfocada hacia vertientes artísticas, sin embargo, abarca muchas otras cosas.

El talento es el medio para hallar nuestra misión

Es importante convencerse de que todos los seres humanos que habitamos este planeta, estamos dotados con mínimo, un talento. Y es básicamente éste, el que nos permite averiguar, sin rodeos, cuál es nuestra misión en la vida.

Todas y cada una de las personas que conozco y tienen clara su misión, la desarrollan a través de ese talento que tienen, de esa capacidad innata de desarrollar una actividad placentera y muy fácilmente y que beneficia a otros. Entonces, descubrir un talento es dar la posibilidad a alguien de que ejecute acciones que le generen plena comodidad y satisfacción.

Es por ello que es muy importante descubrir el talento de todos aquellos que trabajan con usted. Esto, sin duda, se puede poner en función de que se logren resultados extraordinarios en su empresa.

Las empresas y los altos ejecutivos que no logran priorizar el otorgar poder y el desarrollar liderazgo, arraigado al talento, terminan experimentando un desgaste progresivo de sus trabajadores o volviéndose muy vulnerables cuando deben lidiar con sucesos como integrar a una empresa en un proceso de fusión, con un estilo operacional y cultura diferentes, o cuando aparece un nuevo competidor con una estructura de costos más ligera.

Los buenos equipos de trabajo están totalmente dotados de talento. Cuando un director de estos logra alinear cien por ciento todos los talentos del equipo, la sinergia que aparece es tan contundente que los resultados se vuelven imparables.

El talento está ligado a la generación de valor, a si mismos y a otros. En la medida en que las personas descubren que a través de lo que les vino dado pueden facilitar la vida a muchos, sienten que están más congruentes y por ende más cercanos a caminar por la ruta de la felicidad y plenitud total.

En la biblia, sin hablar de religiones, se habla de cómo alcanzar felicidad: “Busca primero el reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura”. Es decir, descubra su talento, desarróllelo, disfrútelo y póngalo en función de beneficiar a los demás. Sin límites. Solo por el hecho mismo de hacerlo. Así, comenzará a vivir en un estado de felicidad.

Ricardo Gómez Garzón

Ricardo Gómez es músico, compositor. Coach y Team Coach asociado a la ICC (international coaching community).  Director General de la empresa ENVIVO y creador de las metodologías Juego Improlingüístico y El poder de dar poder para el desarrollo de habilidades blandas basadas en el juego, el teatro y la música.