El placer de agradecer: Es un deleite recibir y dar las gracias

La vida y sus momentos se hacen mucho más ricos en estímulos, colores y sabores.

Busque dar placer cuando agradece; es innato, gratis y muy satisfactorio. El problema está en que los hábitos vertiginosos de nuestra sociedad actual, han atrofiado y restringido este natural y orgánico estado humano: el estado de gratitud constante.

Dar las gracias gustosa y sinceramente con la libertad que da el poder dejar a un lado el EGO, abre una ruta certera hacia el gozo que da vivir una experiencia sobrecogedora y contagiosa.

El agradecimiento es una transacción de mutuo beneficio, un estado dinámico y que robustece las relaciones humanas en todos los niveles sociales y de toda naturaleza. De esta manera, aceita la interacción entre los individuos durante los diversos momentos de la socialización; el primer encuentro entre dos personas o la búsqueda de generar relacionamiento a mediano y largo plazo a nivel comercial, institucional y/o personal.

Esta reciprocidad en la dinámica del agradecimiento, fortalece -desde un plano más fisiológico- todos nuestros mecanismos que se activan cuando nos comunicamos con los elementos de nuestro entorno. Los neurotransmisores, las neuronas espejo, el mismo metabolismo, opera de una manera más eficiente tan sólo por el hecho elemental de sentirnos mejor, más valorados, más agradecidos y gratificados con nuestra vida.

Pruebe lo siguiente (hoy lo intenté yo mismo y las cosas ocurrieron casi sin esfuerzo ni dificultad):

·         Mantenga en ON su interruptor de GRACIAS.  Permanezca abierto a poder dar y recibir las gracias por aquellas cosas que le den placer: un café, una buena conversación, un ascenso laboral… En usted y en su interlocutor se vivirá un cambio positivo de actitud.

·         Dimensione el poder de un refuerzo positivo en el momento indicado, a la persona indicada y de la manera indicada. Se puede ser asertivo incluso para dar las GRACIAS.

·         Escuche claramente porqué le están dando las gracias.  No interrumpa ni le reste valor al gesto que están manifestándole.

 ·         Agradézcase a usted mismo, ojalá en voz alta y ante un espejo.

·         Aproveche la ocasión, busque una excusa, cumpleaños, fin de año o simplemente, porque si.

·         Busque entre sus contactos.  Haga una lista de quienes no han hablado con usted en un buen tiempo; llámelos y deles las gracias por algo que para usted haya sido significativo. Ningún detalle es tonto y evite el whatsapp o los mensajes de texto, o el correo, “face to face”  y de viva voz siempre es mejor.

·         Nunca conteste “ de nada”. Sepa recibir. Esa falsa modestia subestima la intención y acción del otro, además puede ser, a mi modo de ver, grosero para quien lo recibe.

·         Sea sincero y no sea lagarto.  Es preferible evitar la situación antes de ser hipócrita o falso a la hora de dar o recibir un agradecimiento. Piense cuán valioso es usted para esa persona y dele el respeto y valor correspondientes.

Dar las gracias se siente bien, propicia la empatía, genera confianza, hace que nuestra fisiología y metabolismo mejore, baja los niveles de cortisol, estimula a nuestras neuronas espejo, aumenta la producción de endorfina, nos alinea y suscita muchos beneficios a nuestro cuerpo mental y físico.

Dese el espacio y momentos diarios para ponerlo en práctica, hasta que se vuelva en el más valioso de sus hábitos.

Bernardo García

PLAYMASTER