¡Dé el 100% siempre! Usted vive ENVIVO

Ramona Rubio Herrera, catedrática de la Universidad de Granada asegura que hablar de la vida es hablar del tiempo. Según ella, cuando envejecemos el tiempo se vuelve más personal y por primera vez tenemos la libertad de seleccionar cómo lo distribuimos día a día para dar sentido a nuestra vida, sentido por primera vez libre de la presión social o laboral.

En mi experiencia como coach he visto cómo la mayoría de las personas, incluso la gente que he entrenado, dedica un alto porcentaje de su recurso, incluido su tiempo, al trabajo, descuidando muchas veces otras áreas de la vida como la pareja, la familia, el ocio, la salud, la educación y otros campos que son igual de importantes.

Las personas que trabajan en exceso lo hacen por múltiples razones. Bien sea porque les toca, por alguno compromiso adquirido, porque dejaron acumular tareas sencillas y les encanta la sensación de estar “ocupados” o porque definitivamente consideran que es la única opción que tienen para poder sostener la calidad de vida que desean.

Sin embargo, creyendo que están haciendo mucho no se dan cuenta de que sólo le dedican cerca de un 60 ó 70 por ciento de su tiempo al trabajo, jamás el 100. Si dieran el 100% en los momentos claves de su trabajo, los resultados serían totalmente diferentes y mucho más eficientes.

Comúnmente las personas se obsesionan tanto con el trabajo por la remuneración que reciben, que son capaces de hacer “cualquier cosa”, así no les apasione. Tienen la falsa creencia de que “trabajar, trabajar y trabajar” los va a llevar a tener un mayor ingreso con el cual podrán mejorar su calidad de vida.

Creen que trabajando en exceso están dando siempre el 100 por ciento. Almuerzan en la oficina, centran todas sus actividades en el trabajo, sufren de estrés y jamás se toman un corto descanso en algún momento del día. Llegan directo a la cama a dormir poco para iniciar la misma jornada al día siguiente. Es más, consideran que tomarse 5 minutos de descanso o tomarse tiempo para dedicarle a otras áreas de la vida no es tan importante y lo sienten como una forma de “perder el tiempo” o “robarle tiempo al trabajo. Los tiempos de descanso, son para eso: para el descanso. Dedíquele sus recursos con el mismo nivel de intensidad que usted le dedica al trabajo.

¿Por qué cree usted que pasa esto? Simplemente sucede porque algunas personas consideran importante solamente aquellas actividades que están ligadas a la generación de ingresos directamente. Lo demás, es muy poco importante o no genera valor alguno.

De ahora en adelante dedíquele el 100 por ciento de sus recursos a cada una de las cosas que hace en el día y verá como convirtiéndolo en un hábito redundará en el logro inmediato de sus resultados. Cualquier actividad que usted realice en su vida, requiere de parte suya que le dedique el 100% de los recursos.

Cuando almuerce, por ejemplo, dedíquele todos los recursos a disfrutar la comida, agradézcala, vívala, siéntala. Si está hablando con alguien por teléfono, dedíquele todos sus recursos a esa llamada. A esa persona. Así sea para decirle que se encuentra ocupado y que le retornará la llamada más tarde.

Hay quienes sacrifican sueño por considerarlo menos importante que el trabajo. Otros sacrifican tiempo con los seres más allegados por la misma razón. Señores, el trabajo es apenas un pedazo de la torta. Los otros pedazos cuentan exactamente con el mismo nivel de importancia para su inconsciente. A cada uno de esos pedazos, dedíqueles el cien. Tenga en cuenta lo siguiente: si usted da el cien siempre, usted recibirá el cien siempre. Entre más valor entregue a otros, mayor abundancia usted tendrá.

Lo invito a que haga un balance entre todas las cosas que hace para que reparta sus cargas equitativamente. No espere llegar a la vejez para tomar la decisión de cambiar.

Ricardo Gómez.

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