¿Cuál es la clave de una buena calibración?

“La calibración es la madre de todas las habilidades”.

John Grinder, creador de la PNL.

Te tengo calibrado”, suelen decirle a uno aquellas personas que creen que conocen muy bien nuestros movimientos y/o reacciones ante ciertos estímulos.

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (www.rae.es), calibrar significa medir o reconocer el calibre de… Tambien significa, apreciar las cualidades de algo o alguien. Para este contexto, es una medición que realizamos continuamente los seres humanos (y también los animales) de las reacciones que provocan los estímulos externos e internos con el fin de tomar una acción concreta al respecto. En otras palabras, es una lectura continua del lenguaje no verbal propia y de las personas que nos rodean.

¿Para qué sirve?

Naturalmente, calibrar sirve para sobrevivir.  Para tomar decisiones y/o ejecutar una acción concreta con respecto a los cambios en el entorno (incluidas las personas). Es una actividad inconsciente que al volverla consciente puede ayudar a mejora su comunicación contundentemente.

En un contexto de relacionamiento humano, calibrar sirve para afinar la asertividad. ¡Si! Para poder decir lo que se debe decir a la persona correcta en el momento correcto y no dejarse llevar por la gran presuposición que propone las reacciones de los demás.

¿Es de los que reacciona y luego le toca ofrecer disculpas?

 ¿Cuántas veces le ha tocado pedir disculpas porque le dió por decirle al otro lo que le parecía solo porque usted es asi (enfocado en tener la razón)  y no tuvo en cuenta sus reacciones? Además, ¿cuántas veces ha tenido resultados nefastos porque solo impone su mapa y nunca cuenta con el mapa del otro? Pues supongo que muchas. Con una buena calibración se habría evitado esas situaciones.

Calibrar sirve para minimizar al máximo el impacto que genera sacar conclusiones subjetivas acerca de alguien o de algo y solo enfocarse en la lectura de lo que realmente es obvio y evidente, sin presuposiciones ni afirmaciones individualistas. En otras palabras, medir el entorno de la forma mas objetiva posible.

¿Cómo funciona?

Todos los seres humanos tenemos reacciones inconscientes que van contando una historia paralela a la que están contando las palabras pronunciadas o las no pronunciadas. Esas reacciones inconscientes son las que se miden con la calibración: color de piel, ritmo de respiración, tono de voz, sudoración, ritmo cardíaco y dilatación de la pupila, entre otros.

Lo que se busca con la calibración es detectar qué cambios ocurren en el lenguaje no verbal de los demás y a partir de qué estímulos, sin sacar conclusiones.  De esta manera se puede determinar en qué estado se encuentra alguien. Para el propósito de relacionamiento, los estados a medir son solo dos: bajo desempeño o alto desempeño. No necesita inventarse más estados. Usted ya determinará para que le servirá detectar si alguien está en su estado de alto o bajo desempeño.

Hay quienes aprovechan los estados para “atacar” y otros, los estados para construir o entrar en sintonía. Todo depende de las intenciones con las que usted esté calibrando. Si es de los que se enfoca en tener la razón así se le dañe el negocio y el cliente se le vaya para la competencia, seguramente su calibración estará enfocada en el bajo desempeño (el suyo) y ahí lanzará su ataque con tal de mostrar su status alto.

¿Cuál es la clave de una buena calibración?

Evite dejarse llevar por la presuposición que propone los cambios fisiológicos de los demás.

Solo enfóquese en lo que ve y no en lo que usted cree que significa lo que ve. Por ejemplo: Si ve a una persona llorando y los labios le están temblando, evite concluir: “Claro, está triste por lo que le dije”. Si usted saca esa conclusión, su comunicación se desarrollará sobre el filtro de la tristeza que usted cree que existe y puede tergiversar el significado del mensaje. Puede que sea cierto que la persona esté triste por lo que le dijo, sin embargo, será más asertivo darse cuenta del llanto y descubrir qué fue lo que lo ocasionó, sin relacionarlo con alguna emoción. En otras palabras, al ver el llanto usted debería limitarse a concluir: está llorando.

Calle su voz interior.

Será imposible calibrar objetivamente su usted le hace caso a todo lo que le dice su voz interior pues es ella quien lo lleva a concluir sobre todo los estados que usted cree están relacionados a la reacción que usted oye y/o ve. Evite escuchar esa voz que le dice cosas como: “Está brava por lo que le dije”; “Ahora mínimo me va a pedir descuento”; “Es que con ese tonito que me habla, ¡no lo soporto!”. Entre más usted escuche esa voz, menos nivel de asertividad encontrará en su calibración.

Manténgase a distancia de las emociones que le producena usted las reacciones de los otros.

Despójese del ego y no se tome nada de manera personal durante la interacción con los demás. Ni por lo muy positivo ni por lo muy negativo. Con cualquier emoción que usted enganche al estímulo propuesto, disminuye inmediatamente su habilidad de calibración. Y al disminuir esta, disminuye su asertividad en la comunicación. Este último punto clave es muy valioso a la hora de negociar lo que sea que esté negociando pues por emocionarse (o engancharse) se puede perder de la información más clave del proceso. Le puede suceder lo que le pasa a un hincha del fútbol que va al estadio, se toma unas cervezas y al no poder aguantar sus ganas de ir al baño, decide a ir. Es justo en ese momento en que su equipo mete el gol decisivo del partido.