5 puntos claves para facilitar la comunicación (1ra Parte)

Una de las necesidades que son propias y únicas de los seres humanos, es la de ser escuchado. Es decir, el afán de una persona por decir algo está más fundamentado por su necesidad de ser escuchada que por el texto mismo que tiene que o quiere decir. Cuando se entiende la comunicación desde esa óptica es muy factible que esta tienda a fluir más efectivamente.

Los siguientes son 5 puntos clave que pueden ayudarle a tener una comunicación más fluida con su entorno. Lo que conlleva un mejor relacionamiento y resultados. Hoy les entregaremos 3 de esos 5.

1.      Asegúrese de tener la emoción asertiva

Vivimos una época donde se habla en demasía de comunicación asertiva: Decir lo que se debe decir a la persona correcta, en el tono correcto, con las palabras correctas y en el momento correcto. Detrás de eso, pululan una cantidad de facilitadores “expertos” en el tema que nos bombardean de técnicas para ser asertivo en la comunicación (técnicas que ni ellos mismos aplican). Sin embargo, son muy pocos los que se detienen a hacer énfasis en la forma como nos emocionamos para comunicar y es ahí donde radica gran parte del éxito en la comunicación.

Para comunicar es importante asegurarse de que se tiene la emoción pertinente para que el mensaje llegue como se quiere que llegue y tenga el efecto que se necesita en el otro. Si la emoción no es la adecuada, el mensaje saldrá tergiversado y será mal interpretado, dando un resultado contrario a lo que se está buscando. En otras palabras, la comunicación se dará incongruentemente si la emoción es no asertiva y ante la incongruencia, el primer mensaje no verbal que se transmite es el de “no me crea lo que le estoy diciendo”.

Para verificar que es la emoción adecuada, es importante la auto calibración. Es decir, la auto lectura de sus señales no verbales (señales del cuerpo y sensaciones). Y mientras se calibra, resolver la pregunta: ¿Es esta la emoción adecuada para comunicar?  Piense su respuesta desde lo que le debe pasar positivamente al otro y no desde lo que usted cree que le debería pasar.

Claro, usted debe estar pensando en —¿a qué hora uno se da cuenta de qué emoción tiene? —. Pues la auto calibración es una habilidad que usted debe desarrollar con mucha disciplina para poder ser asertivo a la hora de comunicar. A partir de HOY, haga una lectura de sus señales corporales relacionadas con alguna emoción específica (relacione posturas con acciones). Asegúrese de tener claras esas señales porque así le quedará más fácil determinar en qué emoción se encuentra para luego decidir si es la correcta para comunicar.

2.      Acepte (tanto su realidad como la de los demás)

El principal bloqueo que tenemos al relacionarnos, es el nivel de sordera que produce la incapacidad que tenemos de aceptar la realidad propia y la de los demás. Cuando no se acepta esa realidad, se incrementa el diálogo interno que es el que, en últimas, nos produce la sordera pues solo escuchamos nuestra voz interior.

Al aceptar la realidad suya y la de los demás, su nivel de escucha se incrementa y su capacidad de poner atención de manera abierta, también. Se disminuyen las presuposiciones y prejuicios facilitando el entendimiento. Las emociones tienden a estabilizarse y a acomodarse a lo que esa interacción requiere (empatía). Además, se evita ser impositivo y se puede volver más propositivo persuasivo.

Le sugerimos dejar de lado pensar que esa persona le cae mal y evitar el contacto con ella aun cuando requiere relacionarse para algún fin. Enfóquese en escucharla y aceptarla tal cual es. Ya se dará cuenta de lo poderoso que es desligarse de ese tipo de “intereses particulares” para enfocarse en intereses comunes.

Ahora, si su decisión es NO aceptar porque usted es de los que está convencido que “siempre tiene la razón”, asuma las consecuencias que eso tendrá. Sin embargo, procure que la otra persona salga bien librada después de cualquier encuentro con usted.

3.      Jamás imponga su status. ¡Gáneselo!

El status es aquel nivel de reconocimiento que el inconsciente quiere (o no) obtener en alguna situación determinada. Las personas al interactuar siempre están ocupando un status. Bien sea este alto o bajo, siempre estará.

Las personas que llegan imponiendo su status, tienden a ensordecerse con tal de que el interlocutor sea quien los escuche primero. Cuando esto pasa, se está ocupando un status alto por el nivel de importancia que inconscientemente se quiere manifestar. El status bajo sería totalmente contrario. Es aquel que se asume para mostrar que se es menos importante con respecto al otro.

Revise en su historial anecdotario algunas de las interacciones que ha tenido. Encontrará que en ocasiones usted tiene un estatus alto y en otras un status bajo, pero siempre jugando un status. En este contexto hablamos más de status situacional que de status social.

Cuando dos personas luchan por ganarse el status alto, la comunicación se romperá por el afán de satisfacer a toda cosa el ocupar una posición superior (ego). Será importante buscar jugar un balancín de status como lo sugiere el maestro de improvisación teatral, Keith Johnstone, en donde mientras uno sube el estatus el otro lo baja y viceversa. De esta manera la comunicación se mantendrá estable y fluida. Deje que sea la misma situación la que le indique que status asumir más allá de querer imponer su status.

En la próxima entrega les daremos los siguientes 2 puntos clave para la comunicación.