¿Qué hacer cuando usted cree que tiene talento?

Algunas personas tienen clarísimo cuando descubren sus propios talentos y de manera muy natural los desarrollan y ponen en función de los demás sus destrezas. A otros, en cambio, les cuesta identificar sus propios talentos y cuando creen que los han descubierto, no saben qué hacer con ellos. No hay una edad específica para descubrir un talento. Este de repente aparece y ese momento hay que aprovecharlo. Este artículo está dirigido a este segundo grupo de personas como una manera de contribuir al posible aumento de su felicidad más allá de pasarse la vida creyendo que era una persona más del montón sin nada que aportarle al mundo.

Estas son las 11 premisas que queremos compartir:

1.      Apóyese en su instinto. Si usted cree que lo tiene (el talento; el instinto lo tenemos todos), créase. De todas formas le hará falta tener en cuenta, como mínimo,  el punto 2 de este artículo para estar seguro.

2.      Muéstreselo a otros y pida retroalimentación. Evite que esos otros sean muy cercanos emocionalmente hablando pues siempre tenderán a decirle  que usted tiene ese talento, así no sea cierto. Quedarse solo con la versión materna de que usted tiene talento, no es suficiente.

3.      Nada de tomarse las cosas de manera personal. Ni por lo muy bueno ni por lo muy malo. Recuerde que gente aduladora y destructiva, abunda. Mientras sea usted quien esté concentrado en el valor que genera al desarrollar su talento, todo fluirá de la manera adecuada.

4.      Prepárese y sea disciplinado. No tiene que ir al colegio o a la Universidad para desarrollar ese talento; de hecho, si lo hace, corre el riesgo de que allí se lo destruyan. Pero si, incremente su potencial técnico y emocional constantemente. Rodéese de los mejores mentores para ello. Y si es por dinero, no se preocupe: un buen mentor, siempre estará dispuesto a ayudarle.

5.      Dedique tiempo DIARIOa desarrollar ese talento. Cuando decimos DIARIO, esTODOS LOS DÍAS (incluyendo fines de semana). No importa si cree que no hay que hacerlo porque no hay una oportunidad cercana. Las oportunidades no las decide usted, estas se presentan. Lo que usted decide es si las aprovecha o no.

6.      Evite pensar que, o usted está muy joven para hacerlo o usted está muy viejo para hacerlo. Eso solo le indica la zona de confort en la que decidió meterse.

7.      Reciba las críticas como un regalo. Estas siempre serán un punto a tener en cuenta para mejorar así sean negativas o tengan la intención de destruir, pues “cuando el rio suena, piedras lleva”. Si se las hacen es por algo, se dice por ahí. Nosotros diríamos: Si se las hacen es PARA algo.

8.      Reciba los “NO ME GUSTA LO QUE HACES” solo como eso. Tener talento no es sinónimo de perfección. Así que lo que hace con el, no tiene que ser aprobado ni recibido por todo el mundo. También evite concluir que las personas a las que no les gusta lo que usted hace son unas ignorantes.

9.      Aproveche cuanto espacio tenga para dar valor a otros con su talento. El talento habita en nosotros para compartirlo apasionada y voluntariamente. Este lo puede enriquecer SI Y SOLO SI usted enriquece a quienes se los comparte volviéndolos mejores personas.

10.  Cada que tenga una oportunidad (y aunque se lea cliché), aprovéchela como si fuera la única. Entréguese de tal manera que no le quede un ápice de energía; la gente SIEMPRE va a premiarle esa entrega y su inconsciente se encargará de recargar su energía de nuevo con solo darle las gracias, algo de sueño y comida. No se va a morir por dejar hasta el alma en ese momento pero si eso pasa, ¡felicitaciones! Pocos tienen la fortuna de morir haciendo lo que aman hacer.

 11. Ayude a otros a desarrollar su talento.

ESCUCHA ACTIVA: ESCUCHAR CON LOS 7 SENTIDOS

Mi compañero me define, me dice quién soy,

 Dónde estamos, qué estamos haciendo,

mi compañero en escena es todo para mí.

Dave Razowsky

Improvisador y maestro de actuación,

 Dir. del Second City. L.A

Nuestra facultad para construir y transmitir información, emociones y sentimientos, nos define como la especie dominante del planeta y nos hace ser humanos, con nuestras virtudes y defectos. La comunicación y la información son manifestaciones y al a vez canales capaces de alterar en influir la realidad de cualquier sociedad.

La desbordante cantidad de información que sacude e impacta nuestros sentidos, nos hace cada vez menos sensibles a lo sutil a lo aparentemente insignificante, insignificante como el canto de un ave, al olor de una calle recién mojada por la lluvia, a los colores de los cerros… a bailar.

Poseemos un sistema sensorial muy agudo y altamente sofisticado para conectarnos con el mundo exterior e interior. Al menospreciar su potencial, estamos sub-viviendo una realidad pobre y en apariencia, carente de estímulos.

Pobreza mental versus pereza sensorial

El ejercicio que propone la escucha activa es el de conectarme empáticamente con mi interlocutor, generando un espacio donde la comunicación consciente e inconsciente es altamente sinérgica y profunda.

Nuestros sentidos son nuestra antena al mundo nuestra sonda de exploración; gracias a nuestros sentidos y a nuestra imaginación podemos construir nuestra propia representación de la realidad.

Son las fuentes de nuestra experiencia vital.

Propiocepción y Geo-posición

Tacto, vista, oído, gusto, olfato. Son algunos de los instrumentos que nos permiten vivir y cargar nuestra mente de sensaciones, pensamientos y recuerdos. Aparte de estos, existen algunos otros de los que no escuchamos con tanta frecuencia.  La propiocepción es uno de estos.

Este sentido le permite al cerebro detectar e identificar la ubicación relativa de los músculos adyacentes del cuerpo, su aceleración y postura. Es el sentido que nos permite detectar inconscientemente y tomar decisiones acerca de cuando cruzar una calle cuando agacharme, encontrar el celular en la cartera, aunque este último casi siempre se esconda.

¿Conocen personas que son capaces de llegar o ubicarse en una dirección muy fácilmente con el mínimo de indicaciones? ¿Es usted uno de ellos, o de los que necesita un mapa dibujado en servilleta, Waze, Google Maps, y aún así le cuesta llegar? Es la geo-posición o la capacidad del cerebro y sentidos de ubicarse en un lugar geográfico y poder crear rutas para salir o llegar a algún lugar específico.

Todo ser humano percibe de una manera diferente el mundo y, por ende, la experiencia que lo conecta a este. Somos más sensibles con algunos sentidos más que con otros, hay dos noticias una buena y una mejor.

La buena, es que esa percepción sensorial se puede entrenar como un músculo, y la mejor es que puede ser muy divertido también.

Sobre-aceptar como una forma de escucha.

El actor que decida dentro de su proceso de formación actoral incluir la técnica de la improvisación dentro de -lo que el maestro Alfonso Ortiz, actor, director y maestro colombiano de actuación- llamaría:  su caja de herramientas, rápidamente tendría que hacerse familiar con el concepto de sobre-aceptar la propuesta del otro, es decir a estar dispuesto a escucharlo con TODOS los sentidos.

Ricardo Gómez, director y creador de ENVIVO, detectó agudamente la alta calibración que existía en el escenario entre dos actores mientras construyen una historia al improviso. Este descubrimiento fue el origen del JUEGO IMPROLINGÜÍSTICO, una plataforma que integra conceptos de la PNL (Programación neurolingüística) y técnicas de la improvisación teatral, con el fin de agudizar los sentidos y mejorar la comunicación a nivel consciente e inconsciente entre personas o grupos. 

En escena el actor debe abrir su atención a todo lo que su contraparte propone para contar la historia colectivamente, escuchar un texto, observar un gesto o un movimiento, puede y debe darle pistas al otro acerca del desarrollo de la historia y de los recursos narrativos necesarios para narrarla. Es mantener un vínculo vital entre su imaginario y el mío. Ver juntos el mismo paisaje mientras este se construye delante de nuestros ojos y de los ojos del público. La magia ocurre cuando la imaginación de los actores estimula la imaginación colectiva del público.

Teatro viene de Theatron una palabra griega que traduce “Un lugar para ver”: Necesitamos ver para poder sentir y necesitamos sentir para poder imaginar y necesitamos imaginar para poder vivir. Por eso vamos al teatro para ver con todos nuestros sentidos e imaginar nuestras vidas y las vidas de los demás en un solo espacio.

Llevar este alto nivel de comunicación a la cotidianidad, más que tiempo, toma dedicación y práctica constante.

Es una invitación a ser consciente empáticamente del otro. De ser y estar más atento de su lenguaje corporal, del tono de su voz y de sus predicados para ser asertivo en mi comunicación.

Recuerde ciertas recomendaciones para escuchar activamente.

·         Nunca interrumpa, o ¿a usted le gusta que lo interrumpan en medio de su discurso?

·         Mientras le hablen, esté atento y repita en su cabeza: FORMA Y CONTENIDO, en que el mensaje se está entregando (tono, volumen, prosodia, pausas)

·         Parafrasear, es una buena forma de hacer énfasis en que nos estamos escuchando y estamos “en la misma página”.

·         Autocontrol, aunque el mensaje que estemos recibiendo nos tome por sorpresa o su contenido sea contrario a nuestro parecer, debemos respirar…o marchar

·         Preguntar, la pregunta más tonta es la que no se hace, así que arriésguese, de lo contrario, su inconsciente lo bloqueará de alguna forma más adelante, ya que sentirá que le hace falta alguna información para ejecutar la tarea satisfactoriamente.

·         Si lo siente pertinente busque una anécdota que los conecte con esa vivencia común. El fútbol es delicado, pruebe con algo absurdo y que, de todas formas, tenga sentido. Lo absurdo siempre llamará la atención.

Escuche como desearía ser escuchado, tómese el tiempo de disfrutar su presente. Instante por instante. Tengo amigos que están terminando el desayuno y ya están pensando en el almuerzo… literal y metafóricamente.

La escucha activa es un ejercicio de estar en el presente. El único tiempo real donde podemos ser y estar.

Bernardo García

PLAYMASTER

ENVIVO

​Quid pro quo

quid pro quo:

Loc. lat.; literalmente 'algo a cambio de algo'.

1. m. Cosa que sustituye a algo equivalente o que se recibe como compensación por ello.

2. m. Error que consiste en tomar a alguien o algo por otra persona o cosa.

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La reciprocidad, el equilibrio, la justicia y la justa medida, exaltan la condición humana, es el pilar y fundamento de toda estructura social viable, o ¿no? En tiempos donde se ha trastocado el concepto de valores, se confunde el concepto de riqueza con opulencia o consumo desmedido. Realmente podemos aprovechar gestos diarios muy sencillos que le permitan a las personas cuando interactúen conmigo, se vayan mejor de cómo llegaron. Quien es generoso en su pensamiento, en sus acciones libera cambios que movilizan su entorno impactándolo positivamente

Julián Treasure, en su charla TED del 2011, nos recuerda como la escucha activa involucra a ser generosos en atención para poder “extraer significado del sonido”, en palabras de Treasure.

Estamos inmersos en el lenguaje y somos tan tacaños y mezquinos con nuestras habilidades comunicativas llevándonos a perder del placer de comunicarnos amplia y profundamente con mi congénere, el placer de compartir una simple conversación. Dos personas en un restaurante compartiendo y disfrutando de lo sutil que habita lo cotidiano, del “coro oculto” , de  nuestro paisaje sonoro,  que muchas veces podríamos convertirlo en un estímulo más generoso que enriquezca desde lo simple, nuestra experiencia vital. Desde el más sencillo código de un saludo, hasta el gesto empático de escuchar activa y conscientemente a otra persona.

Dar es dar

Dar es dar
y no fijarme en ella
y su manera de actuar, Dar es dar
y no decirle a nadie
si quedarse o escapar. 

Fito Páez.

LA GENEROSIDAD, OTRA FORMA DE LIBERTAD.

Vivimos en un país que tiene tanta riqueza, riqueza que-muchas veces-  desborda nuestra imaginación. Los recursos están peligrosamente a la mano, llevándonos al derroche y súper-consumo.

Tenemos abundancia en los recursos, pero somos tacaños espiritualmente.

Existe el fenómeno de dar por sentado nuestros regalos, dones, bendiciones, nuestros sentidos, matrimonio, empleo, etc. Y ¿por qué, sólo cuando enfrentamos la amenaza de perderlos, los valoramos y dimensionamos? ¿Nuestro marco de referencia está excesivamente concentrado en el “qué dirán?” o como llamaría Rubén Blades, una pareja plástica, una ciudad de plástico, un mundo plástico.  Nuestro sistema de valores, nuestra moral y nuestra ecología está preocupantemente en incongruencia.

Todas las religiones o caminos espirituales buscan la revelación, la contemplación y la armonía, se basan en el concepto del desapego como vehículo de libertad y balance. Si el nivel más espiritual humano más profundo es el espiritual, según el modelo de Robert Dilts, la libertad espiritual se puede alcanzar al practicar habitualmente LA GENEROSIDAD.

Nuestras acciones nos definen, trazan el camino que construimos paso a paso, somos extraordinarios cuando la voluntad pisa el acelerador y nos lleva a avanzar y a construir grandes realidades. Poseemos fantásticos talentos que pueden generar valor… Pero nos creemos sus dueños, y el talento humano, si no es puesto al servicio de todos, es estéril.

Atado a un gran poder viene una gran responsabilidad.

A veces preferimos dejar de ser tan poderosos, por tener que asumir la responsabilidad que este poder acarrea. A un empleado destacado por su eficiencia, tiene una probabilidad mayor de ser sobrecargado laboralmente que otro que simplemente calienta puesto, hasta que el colaborador eficiente y proactivo, siente que es mejor extinguir la llama de su talento en ese lugar emprender la búsqueda de otros horizontes.

La generosidad nos limpia el pecado de la mezquindad, abriendo el espíritu al ejercicio del dar.

La Navidad está enmarcada en el dar y el recibir, sea como padres o como hijos, es un momento de gigante expectativa. Las caras, los abrazos, las lágrimas, de felicidad, o de nostalgia, las canciones, los olores, la pequeña eternidad, el regalo que da la libertad.

En toda cultura y sociedad humana el rito de intercambiar regalos, presentes y cosas preciosas, enmarca muchos protocolos sociales y de conducta. Esa generosidad propicia el vínculo que se crea en ese momento exacto y simultaneo entre dos personas, es el equilibrio que diviniza al ser humano.

PORQUE LO QUE EL MUNDO NECESITA ES EMPATÍA

“No pregunto a la persona herida como se siente. Yo mismo me convierto en la persona herida”.

Walt Whitman.

En cualquier parte del mundo existen relaciones que en lugar de agregarse valor mutuamente, buscan que alguna de las partes se imponga y la otra se disminuya. O lo que es peor, que creyendo que se está agregando valor, se está imponiendo una postura por el solo hecho de que alguno cree que es más importante que el otro.

El ego, ese personaje que algunos quieren erradicar de su vida y otros tienen en el su máximo altar, nos puede jugar malas pasadas cuando no le damos buen manejo. Y esto sucede cuando no nos aceptamos como somos. El ego es un mecanismo de defensa que al ser correctamente utilizado, nos salva la vida literalmente. Sin embargo, también nos hace creer que somos el centro del universo (por eso se llama ego) y que como tal, el mundo debería rendirse ante nuestros pies. Todos, sin excepción, hemos sido llevados por el ego a esos lugares de importancia.

Es así como nos encontramos con formas de relacionarnos que mas que una interacción constructiva parece una competencia por demostrar quien tiene el ego mas fuerte o mas elevado; quien es más importante.

Keith Johnstone, maestro de teatro y padre del género Impro, lo llama “la pelea por el status”. El status es aquel nivel de reconocimiento que una persona quiere tener, por encima o por debajo, con respecto a otra durante una interacción.  Notiene que ver nada con estratos sociales y solo es un tema de la situación con respecto al otro. Hay dos tipos de status: el alto y el bajo. El alto cuando alguien quiere mostrarse mejor, mas grande, mas importante que el otro; y el bajo, cuando es todo lo contrario. Cuando dos personas interactúan y ambas quieren ganar el mismo status, es decir, que una quiera el status alto (o bajo) y la otra también, la relación tenderá al conflicto. ¿Por qué? Porque el nivel de escucha está centrado en el ego y con cero empatía por ganar ese status; el nivel de escucha es de competencia y cuando se escucha a ese nivel, se ensordece.

En cambio, cuando la relación se establece no para ganarse el status sino para dejarlo fluir y agregar valor, las dos partes entran a jugar lo que Johnstone denomina, “el balancín de status”. Es decir, mientras una de las partes está en el status alto, la otra por inercia está en el bajo y viceversa.  El balancín se juega espontáneamente, cada quien va subiendo y bajando su status de acuerdo con como vaya la conversación. Es sencillo. Mientras la interacción respete el balancín, habrá flujo y seguramente ambas partes salen beneficiadas. ¿Por qué pasa esto? Porque la relación se da desde la empatía.

El mundo lo que necesita es empatía.

La empatía es la que salvará al mundo. Si la gente se preocupara por aprender más sobre la empatía que sobre como se cotiza en bolsa o como hacerse rico con redes multinivel, el mundo sería radicalmente muy diferente.

Siempre se ha dicho que la empatía es “ponerse en los zapatos del otro”. Yo personalmente nunca he visto que alguien se ponga literalmente los zapatos de otro para entenderlo. Otros dicen que la empatía es “ponerse en el lugar del otro”. Y esto tiene mucho más peso que lo que la frase dicta. Lo que sucede con la sociedad de hoy es que la gente cree que ponerse en el lugar del otro es decir: “si, te entiendo” pero sin activar las neuronas espejo. Al no activarse estas, no es posible sentir como el otro está sintiendo. Esto es lo que se busca con ser empático: Vivir la realidad del otro como si me estuviera pasando a mi solo que con los filtros del otro y no con los míos. En otras palabras, entender de verdad la realidad del otro a profundidad, despojándome de la mía.

La empatía es muy distinta a la simpatía. Mientras a la segunda solo le importa caer bien y la aceptación, a la primera le importa que uno esté como quiere estar. En el mundo son más los simpáticos que los empáticos. Es decir, hay mas gente a la que letermina importando poco como están los demás con tal de que sean aceptados por ellos.

Cuando alguien le comparte su dolor, lo primero que quiere es que le escuche como se siente y  no que le ayude a encontrar el lado positivo de inmediato. La gente cuenta sus historias en primera instancia porque necesita sentirse escuchada y en segunda instancia (y no siempre) porque necesita encontrar opciones.  Sin embargo, hay quienes al escuchar el dolor (o el placer) de alguien, buscan inmediatamente que esa persona se sienta “mejor o peor” (por decisión propia y sin autorización del otro), voltéandole la arepa e imponiendo su status alto. Sin empatía, no hay conexión por mas buenas intenciones que existan.

Por ejemplo:

–    “Mi papá murió de cáncer”.

        “Al menos ya sabes como se trata ese tipo de cáncer”.

Esta respuesta está dada desde un status alto (“al menos…”) y con poca empatía pues se intenta cambiar la realidad mostrando una oportunidad de aprendizaje cuando ni siquiera sabemos cómo realmente está quien cuenta la historia

-     “¡Me voy para Lima con mi novio!”.

        “Uhmmm! Ojo, Pao, quien sabe con qué intenciones te invitan”.

Esta respuesta está dada desde otro status alto (¡Ojo!) y con poca empatía pues se intenta cambiar la realidad mostrando un posible dolor cuando ni siquiera sabemos cómo realmente está quien cuenta la historia.

Otro ejemplo:

Situación: Persona llorando mientras espera un bus del transporte público.

Otros se dan cuenta del llanto. Solo uno atina a acercarse y en lugar de preguntar: ¿por qué está llorando? (que es la pregunta que normalmente se dispara desde nuestro automático), pregunta: ¿En qué le puedo ayudar?

Este ejemplo muestra una reacción empática ante el llanto pues no se trata de satisfacer el morbo individual sino de ser útil para alguien en una situación determinada.

Sería mejor primero entender su realidad a profundidad y si esta quiere ser cambiada, antes de imponer nuestra forma de sentir la situación (empatía).

Cuando alguien le comparte su emoción, lo primero que espera es que usted se emocione con ella y  no que le de un sermón sobre cómo podría estar mejor (o peor).

Algunas definiciones de Empatía

Empatía: Dejar de actuar como si fuera obligatorio opinar y solo conectarse con la emoción que el otro quiere compartir.

Empatía: Acompañar el momento a profundidad y si puede, reservarse lo que piensa.

Empatía: Respetar las decisiones que el otro toma con respecto a sus propias emociones.

La empatía es un acto voluntario de compasión. Si no se siente compasión, no habrá empatía.

Si quiere ser empático con su entorno, puede tener en cuenta lo siguiente:

        Por tonta que le parezca la situación o la emoción que el otro expresa, respétela totalmente pues nadie sabe con la sed que otro bebe.

        El nivel de escucha es muy importante. Concéntrese en las sensaciones que la persona que expone su historia experimenta y no solamente en las palabras y como estas fueron dichas.

        Deje que el otro termine su historia, jamás interrumpa.

        Si se cree con derecho a emitir un juicio, asegúrese de obtener la autorización de su contraparte. Si no tiene esa autorización, mantenga el silencio y conéctese desde las emociones.

        Hacer buenas preguntas puede ayudarle al otro a vivir de una manera diferente su situación y a usted a entenderla para saber cómo aporta.

        El silencio también es un buen aliado.